El impacto que está teniendo la inteligencia artificial en todo nuestro entorno ha permitido avances acelerados en campos como la salud, la educación y la ciencia, por mencionar algunos. Esta tecnología ahora se está aplicando en la ciencia de materiales, permitiendo diseñar nuevos materiales cuyas características son ideales para aplicaciones en varios sectores. Estos materiales cuentan con propiedades muy superiores a las de un material común.
Por ejemplo, el grafeno, que es una capa de carbono del grosor de un átomo, es más fuerte que el acero, más liviano que el papel y mejor conductor que el cobre. Otros materiales moldeables están orientados a la biomedicina, permitiendo grandes logros en implantes médicos y, en un futuro no muy lejano, se considera factible fabricar órganos artificiales que serán absorbidos por el cuerpo.
En el ámbito aeroespacial, estos supermateriales también marcarán una gran diferencia, permitiendo avances nunca antes vistos. Muchos de estos materiales están orientados a obtener mejores resultados, ser más reciclables y, por lo tanto, apoyar la sostenibilidad ambiental.
El uso de la inteligencia artificial abre un abanico de posibilidades y aplicaciones casi infinitas que, bien orientadas, permitirán grandes beneficios a la humanidad y un desarrollo sin precedentes y nos enfrentan a nuevos desafíos.